Narración Improvisada (2)

21 junio, 2010 at 23:40 (Ikuda, Relatos)

Hace poco escribí una entrada en la que os animaba a que comentárais en ella con una frase aleatoria a partir de la cual Derein y yo tendríamos que escribir algún tipo de texto o relato.

Si no la recordáis, o no la habíais leído, lo podéis hacer AQUÍ.

Os traigo todos los textos que he escrito con vuestras frases. Cuando Derein tenga los suyos los colgará en otra entrada.

Algunas de las frases han sido complicadas de escribir, y con otras simplemente me he dedicado a escribir lo contrario de lo que la persona que escribió la frase esperaba (cosa que me ha divertido mucho, por cierto).

Si queréis leer los textos, haced click para leer el resto de la entrada.

Petición de Meian: “Oh, no, otra vez me he quedado dormida en un ataúd”.

Se despertó con una sensación extraña, como si no supiera dónde estaba.

“Perfecto, esta no es mi cama, no es una sensación, realmente no sé dónde estoy”.

Miró alrededor, la casa no le resultaba familiar. Se giró y observó a la persona con la que estaba compartiendo habitación.

“Ah, vale, ya me acuerdo. Joder, tengo que empezar a beber menos, este tipo de lagunas mentales no pueden ser buenas”.

El chico seguía durmiendo, no se había dado cuenta de que ella se había incorporado en la cama.

“Ayer por la noche parecía más guapo”.

Volvió a observar la habitación.

“Por favor, que no sea otro perdedor aburrido como el de la última vez”.

Muebles antiguos, un crucifijo colgado en la pared, una alfombra a los pies de la cama…

“Este tío parece un muerto, macho”.

Sábanas de franela de color marrón, una colcha que parece hecha por mi abuela, ni un solo póster en las paredes, ningún signo de tecnología: ni ordenador, ni teléfono móvil, ni televisión.

“Oh, no, otra vez me he quedado dormida en un ataúd”.

Petición de Derein: “La sangre se derramaba por todos lados mientras el niño, vacío de vida, me miraba acusadoramente. Aún tenía el cuchillo en mis manos”.

La sangre se derramaba por todos lados mientras el niño, vacío de vida, me miraba acusadoramente. Aún tenía el cuchillo en mis manos, que temblaban compulsivamente.

No había podido salvarle, no había llegado a tiempo. No había visto al animal acercarse, no había visto cómo mi hijo acercaba su mano al hocico del perro, no había visto nada de todo eso. Sólo un grito, y gruñidos, y el peligro bombeando sangre en mi cabeza. Mi instinto buscando el cuchillo y el animal derribado con un tajo en el cuello.

Las imágenes se repetían desordenadas en mi cabeza, giraban, estallaban, golpeaban contra mi cráneo, y mi hijo seguía en el suelo, con los ojos abiertos, mirándome.

No podía estar ocurriendo. No podía estar ocurriendo. No podía estar ocurriendo. No podía estar ocurriendo. No podía estar ocurriendo. No podía estar ocurriendo.

Recuerdo los temblores, recuerdo caerme al suelo. Recuerdo que, por un momento, pensé que todo era un sueño y que me iba a despertar y que estaría en mi cama durmiendo con mi mujer y nada de eso habría pasado en realidad.

Cuando me desperté estaba en el hospital, un agente de policía custodiaba la puerta de mi habitación: tenía muchas preguntas que hacerme.

La pesadilla no había hecho más que empezar.

Petición de Miki: “Yo creía que sólo eran gases, pero cuando me di cuenta había aliñado el calzón cual ensalada cesar”.

“Yo creía que sólo eran gases pero, cuando me di cuenta, había aliñado el calzón cual ensalada cesar”.

Cerró el navegador, cansado de leer tonterías sobre las humillaciones que sufrían los demás, y abrió el Messenger. Leyó la lista de contactos conectados y lo cerró antes de que nadie tuviera tiempo de saludarle. No había nadie interesante.

Abrió su bandeja de entrada, ningún e-mail. Abrió Google Reader, una actualización de Fail Blog. Vaya ostia se había pegado esa niña. ¿Cómo narices lo había hecho para saltar tanto?

Lo cerró todo otra vez.

“Debería estar estudiando”, se dijo a sí mismo. “Sí, ahora voy, entro al Twitter a postear alguna tontería y en seguida me pongo a estudiar”.

El “en seguida” llegó una hora más tarde.

Petición de mirmith: “Me gustaría sentir que para ti soy especial, aunque sólo fuera por un instante. Que no sólo soy una de tantas personas que han pasado por tu cama, por tus brazos, que han sentido tus besos y que han acariciado tus deseos”.

Me gustaría sentir que para ti soy especial, aunque sólo fuera por un instante. Que no sólo soy una de tantas personas que han pasado por tu cama, por tus brazos, que han sentido tus besos y que han acariciado tus deseos. Me gustaría tener poder suficiente para hacerte perder el control por completo.

Me gustaría hacerte estremecer, que me empujaras contra una pared, que lamieras todo mi cuerpo buscando algo bajo la piel, buscando algo de mí que aún no hayas podido ver. Quedarnos encerrados y perder la noción del tiempo, olvidarnos del cuerpo, pensar que al salir de allí volverás a buscarme, en vez de olvidarte otra vez. Sólo un momento, unos segundos, mirarte y poder pensar que no siempre tengo las de perder.

Me gustaría pensar que no es por mí. Que no quieres a nadie, que tienes miedo a relacionarte más allá de tu propio placer.  Pero no puedo pensar eso: he visto cómo la miras. He visto cómo le odias. Ayer cruzaron la plaza cogidos de la mano y te cambió la cara por completo.

Es irónico, ¿verdad? A mí me gustaría ser ella, a ti te gustaría ser él.

Parece que estamos condenados a ser quien no queremos ser.

Petición de Verónica Mars: “de repente miras a un hombre y al minuto estás clavando un cuchillo en su ojo”.

De repente miras a un hombre y al minuto estás clavando un cuchillo en su ojo, escuchando los gritos de dolor, sintiendo el calor de la sangre en tus manos.

Así funcionan las cosas aquí. Esta ciudad volvió loca a la gente. ¿O fuimos nosotros quienes volvimos loca a la ciudad? Quién sabe. Ahora ya da igual.

Al principio todos hicimos cosas que no queríamos hacer. Derrumbamos las costumbres que temíamos perder, pensando que así viviríamos mejor. Luchamos contra el miedo usando al mismo miedo como arma, pero no nos salió bien.

No sabría ni por dónde empezar si tuviera que explicarte por qué. Pero no lo voy a hacer, de nada te servirá saberlo.

Ya no existe salvación para nosotros. No criamos niños, nadie llega nunca a ser anciano. Sólo veneramos a la violencia, al sexo y a la muerte. Los llevamos tatuados en sangre bajo nuestra piel. Ahora esta ciudad es nuestra tumba, una tumba de hierros, cemento y ruinas bajo un cielo que está a punto de caer.

Intentamos matar a nuestros dioses, y ahora nos han abandonado. Deberíamos haber recibido algún tipo de castigo divino. Una plaga, un diluvio, una lluvia de fuego… Cualquier cosa hubiera sido mucho mejor que este silencio construido sobre gritos de dolor.

Petición de Bearnat: “y fue entonces cuando más libre me sentí en toda mi vida. Sin embargo, el amargo frío metálico que noté en los tobillos me hizo caer en la cuenta que tendría una cadena atada para siempre en la eternidad”.

¿Por qué lo hice?

No pude soportarlo más.

Sinceramente, no pude.

Años viviendo con miedo, rezando para que las amenazas no se hicieran realidad. Teniendo cuidado al entrar y salir del portal. Girándome asustada al caminar, pensando que estaría detrás. Cambiándome de vivienda cada cierto tiempo, sin dar de alta ningún teléfono para que no me pudiera localizar.

Pero lo hizo.

Maldito hijo de puta, lo hizo.

Y no pude soportarlo más.

Ni siquiera le dejé hablar, si es que iba a hacerlo. No le di tiempo a nada. En cuanto le vi aparecer le empujé y se cayó al suelo.

No hizo nada, se quedó allí mirándome, estupefacto, como si no supiera de dónde había sacado la fuerza para hacer eso, como si no entendiera por qué lo hacía, no sé.

Metí la mano en mi bolsillo y saqué el cuchillo. Hacía años que lo llevaba, desde que empecé a huir de él. Era una de las pocas cosas de las que no me había separado en todo ese tiempo.

Se lo clavé.

Se lo clavé en la pierna, y se retorció de dolor, gritándome. Me agarró del cuello con fuerza y siguió gritando, a un centímetro de mi cara.

A veces lo sigo escuchando, cuando me duermo, gritando dentro de mi cabeza.

Puta de mierda, te voy a matar. Estás muerta. Te voy a matar.

No pude soportarlo más, tenía que hacer que se callara, tenía que parar.

Le rajé la garganta.

¿Acaso tenía alguna elección? Era su cuello o el mío.

Me quedé temblando en el suelo, manchada de sangre, esperando a que llegara alguien. Algún vecino, la policía, una ambulancia, quien fuera.

Dejé caer el cuchillo sobre mis piernas, y fue entonces cuando más libre me sentí en toda mi vida.

El amargo frío metálico que noté en los tobillos me hizo caer en la cuenta que tendría una cadena atada para siempre.

Pero me dio igual.

FIN DE LOS TEXTOS

Espero que os hayan gustado. La entrada de Narración Improvisada sigue abierta, así que si no comentasteis en su día, o sí lo hicisteis pero queréis repetir, podéis hacerlo.

Anuncios

6 comentarios

  1. meian512 said,

    Continuo pensando que me falta el botón de “Like” en el wordpress xD Aunque ya te vale, yo quería algo más interesante para mi frase ;_;

    • ikuda said,

      Por interesante te refieres a necrófilo.

      De todos modos me sigue gustando cómo me quedó el tuyo.

  2. mirmith said,

    Opino como meian, necesitamos un botón “like”.

    Me han gustado muchissimo los otros, y el mio me ha encantado, jejeje, es que lo has clavado, jejeje.

    • ikuda said,

      Gracias por comentar ^^ Me alegro de que te haya gustado el texto con tu frase. A mí es uno de los que más me gustan, junto con el del ataúd y el del cuchillo en el ojo.

      (A ver si Derein escribe los suyos ya).

      Ahora que se han colgado los primeros textos podéis repetir con otra frase en el post original.

  3. sango said,

    Me han gustado mucho los textos!!! Y eso, a ver si Derein escribe los suyos, quiero ver las otras opciones xD

  4. mirmith said,

    Otra frase: Y llegara un dia que nos daremos cuenta de toda esta absurdidad, de que en el fondo nada es importante y nos daremos cuenta de que todo ha sido un (horrible) sueño. Pero, de momento, solo podemos esperar…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: