Narración improvisada (3)

29 junio, 2010 at 20:13 (Derein, Relatos)

¡Pues ya estan aquí los textos! Ya se que ha pasado bastante tiempo pero no me sentía con muchas ganas de escribir estos días per ya estan aquí! ^^

He de decir que hasido maravillos escribir estos pequeños relatos que son tan míos como vuestros ya que han sido vuestras frases las que me han inspirado. Algunas han sido más fáciles y otras no tanto pero todas igual de divertidas y ya estoy deseando repetir la experiencia.

Como apunte final me gustaría recalcar que no soy un experto escritor y puede haber algun error de puntuación.

Advertencia: Algunos de los textos pueden herir la sensibilidad de los lectores por su contenido.

Cualquier similitud con la vida real es pura coincidencia.

__________

Petición de Meian: “Oh, no, otra vez me he quedado dormida en un ataúd”.

Oh, no, otra vez me he quedado dormida en un ataúd. Estos últimos días no hago más que despertarme en ataúdes, sería algo normal si estuviera muerta pero no lo estoy, creo. ¿Vampiro? No lo creo, si fuera una criatura de la noche lo sabría, o un zombi…

Que extraño, llevo ya ¿Qué deben de ser, tres, cuatro días? Todo esto es tan raro, siempre que me despierto me siento muy… Bueno en realidad no me siento demasiado, es como si todo mi cuerpo estuviera dormido, pero no es como una sensación pesada si no más como una sensación de liviandad como si no pesara nada. Salí cuidadosamente del ataúd sin mirar atrás. Estaba otra vez en la misma funeraria, todo estaba exactamente igual.

Decidí salir de allí para volver a casa, es extraño es de noche otra vez. Cada vez que me despierto es de noche y no recuerdo como he llegado allí, ¿Qué hago durante el día? Si te paras a pensarlo asusta un poco.

Por fin he llegado a casa, no es muy grande pero si que es muy acogedora, tiene un pequeño jardín delantero lleno de flores  preciosas, yo me encargo de darles todo lo que necesitan. El olor que hacen en estos días de primavera junto con la humedad de la noche es maravilloso, que extraño que no huela su perfume, será que aún estoy dormida. Dentro de la casa todo estaba muy tranquilo, había una luz encendida a arriba en el dormitorio, seria Raquel que aún estaría despierta. Que ganas que tenía de subir i llenarla de besos, quizás ella sabía que ocurría.

A medida que avanzaba por los escalones iba escuchando un ruido, parecía alguien llorando. Los sollozos eran cada vez más fuertes, ahora ya estaba en el umbral de la habitación y allí estaba. Mi queridísima Raquel llorando mientras sostenía el marco de una foto, pude vislumbrar a duras penas que se trataba de una fotografía que nos habíamos hecho hacía tan solo un par de semanas en Las Vegas, de nuestro viaje. Me dolía la cabeza, imágenes venían a mí como flashes. Recuerdo el viaje, fue genial, nos lo pasamos muy bien las dos juntas, recuerdo que a la vuelta del aeropuerto le tocó conducir a Raquel, las dos estábamos muy cansadas. “Hola” le dije, pero pareció no oírme. “Lo siento tanto” dijo ella entre sollozos. “¿Porque?” le pregunté, pero no obtuve respuesta. Fui hasta ella para abrazarla y consolarla entonces me di cuenta de que no me acordaba de cuando llegamos a casa del viaje. Una sensación de pánico empezaba a asomar subrepticiamente a través de mi cuerpo. Dominada por esa sensación intenté abrazarla, cogerla, gritaba. Nada sirvió, no se percató de mi presencia.

Desesperada empecé a correr, no podía creer que aquello estuviera ocurriendo, no es posible me repetía una y otra vez. Acabé otra vez en la funeraria, allí estaba el ataúd donde me desperté. Me acerqué lentamente, temerosa de lo que podría descubrir. Desgraciadamente el ataúd no estaba vacío, esa sensación se hacía cada vez más grande. Allí yacía el cuerpo inerte de una mujer, su cara me resultaba tan familiar. Allí estaba yo contemplando mi propio cadáver, estaba muerta y ahora era un fantasma. Que putada.

Petición de Derein(yo): “La sangre se derramaba por todos lados mientras el niño, vacío de vida, me miraba acusadoramente. Aún tenía el cuchillo en mis manos”.

La sangre se derramaba por todos lados mientras el niño, vacío de vida, me miraba acusadoramente. Aún tenía el cuchillo en mis manos. Lo miraba atentamente con una sonrisa en la boca, intentaba guardar esa imagen para siempre en mi cerebro. Un niño desnudo, degollado y violado, que magnífica obra acababa de crear.

Unos minutos después miré a la madre del niño, le había obligado a mirar, estaba llorando y sus gritos quedaban ahogados por el calcetín que había metido hacía un rato en su boca. Su mirada estaba llena de odio, furia y desconsuelo, le había roto el corazón y eso me llenaba de gozo.

– Tranquila, yo quitaré esa visión de tu mente.

Me levanté despacio, aún con el cuchillo en mi mano. La agarré violentamente del pelo. Oh, como me gustaba todo aquello. En aquél momento ella cerró las piernas, pobre idiota, no tenía ningún interés sexual en ella. Apoyé la hoja del cuchillo de caza en su párpado y lentamente empecé a presionar, sentí como se desgarraba su piel y penetraba hacia dentro, la sangre brotaba y ella sacudía su cuerpo inmovilizado. Esa era la sensación, el poder. Aquello que más anhelaba. Le arranqué el ojo medio colgando y me dispuse a hacer lo mismo con el otro.

-Ahora no tendrás que ver más a tu hijito, espero que me lo sepas agradecer.

En aquél momento escuché la sirena de varios coches de policía. Maldita sea, no podía creer que tuviera que dejarlo a medias, al menos tenía la certeza de que no le atraparían, sus compañeros policías eran muchas cosas pero no demasiado listos. Además, no me habían visto la cara y no había dejado huellas, el chico estaba limpio, no encontrarían nada en él. Lo mejor sería irse y cambiarse. Quizás ir a comisaría para hacer el papel y a lo mejor pasar a contemplar su obra, “la escena del crimen”.

Petición de Miki: “Yo creía que sólo eran gases, pero cuando me di cuenta había aliñado el calzón cual ensalada cesar”.

 Otra gran reunión familiar, de aquellas que me gusta tanto disfrutar. Mis tíos, unos engreídos egoístas que no piensan en nada más que a si mismos. Mis abuelos, bueno se hace difícil entender como pueden seguir juntos si se odian tanto que podrían matarse el uno al otro y no sentir remordimientos, y bueno mis primos, no son muy espabilados que digamos a uno de ellos lo único que le falta es que se le caiga la baba. Por suerte la familia no era demasiado grande, creo que éramos unos diez contando a la tonta de mi hermana.

Lo bueno de estas reuniones es que puedes ponerte hasta el culo de comida, y esto es exactamente lo que pasaría en breve aunque entonces ignoraba mi inminente y fatal destino.

Como era costumbre en mi estúpida familia los pequeños teníamos que leer poemas, era una auténtica mierda pero como mínimo te daban 5 euros y parecía gustarles. Para aquél entonces tenía un dolor de barriga insoportable, era mi turno y los retortijones no parecían cesar.

Empecé con el poema, bfffff tenía uno a punto de salir, quizás nadie se diera cuenta, quizás si alzaba más la voz…

-¿Que huele tan mal? –dijo el estúpido de mi tío.

Oh, mierda. Yo creía que sólo eran gases, pero cuando me di cuenta había aliñado el calzón cual ensalada cesar.

Petición de mirmith: “Me gustaría sentir que para ti soy especial, aunque sólo fuera por un instante. Que no sólo soy una de tantas personas que han pasado por tu cama, por tus brazos, que han sentido tus besos y que han acariciado tus deseos”.

Me gustaría sentir que para ti soy especial, aunque sólo fuera por un instante. Que no sólo soy una de tantas personas que han pasado por tu cama, por tus brazos, que han sentido tus besos y que han acariciado tus deseos, pero eso no es posible.

Puedo sentir latir tu corazón junto al mío mientras te abrazo con mi piel desnuda en la cama, pero se que no me pertenece y como un idiota no dejo de perder la esperanza en que cambiarás, quizás si te lo demuestro otra vez, quizás empieces a entender y por fin me aceptes, porque nadie te querrá nunca tanto como lo hago yo.

Su piel es tan tersa, tan suave, fina, sensual. Podría pasarme días enteros solo acariciándola, lentamente deslicé mi mano acariciando todo su cuerpo, bajando dulcemente. Disfrutando de cada una de sus curvas, el corazón estaba a punto de estallar. Bajé la mano suavemente por el muslo, ella se giró de manera que su cuerpo quedó boca arriba, aún estaba medio dormida. Con gentileza separé sus piernas, podía sentir el palpitar de su sangre bombeando a través de su pierna, su piel estaba caliente y a medida que subía la temperatura aumentaba. Estaba allí, en la zona prohibida, estaba húmedo y caliente, acaricié su clítoris con dulzura,  se estaba tan bien ahí abajo era un sitio acogedor y romántico, de aquellos de los que no te quieres ir nunca.

Estaba excitado, todo mi cuerpo iba estallar en éxtasis, había empezado acariciándola pero mi cuerpo me pedía más, mi pene estaba erecto y necesitaba pasar a otro nivel. Deslicé todo mi cuerpo hasta tener mi boca a escasos centímetros de su clítoris. Podía sentir el calor que desprendía, ese olor dulzón. Mi cuerpo estaba como loco, poco a poco fui acercándome, disfrutando del momento y con mi lengua empecé a estimularla, mi saliva se mezclaba con sus flujos vaginales y la excitación crecía por momentos. Ella empezó a estremecerse, se había despertado de su dulce sueño para entrar en otro aún más dulce, sus gemidos eran tímidos pero llenos de lujuria.

Aceleré el ritmo, su cuerpo se movía espasmódicamente respondiendo a mi lengua que se movía presionando ligeramente su clítoris. Al rato sus gemidos se volvieron más fuertes y su cuerpo escapaba ya a su control, con mi mano izquierda introduje los dedos índice y corazón en su vagina y con la mano que me quedaba libre acariciaba su pecho y su pezón. Su cuerpo se desbocó completamente en el placer y gritó a la vez que el orgasmo alcanzaba su clímax. Segundos más tarde su cuerpo se detuvo, solo estaba su respiración apresurada. Me puse a su altura y la besé.

-Buenos días. – Le dije con una sonrisa en mi rostro. Sabía que no podías amarme pero mi corazón escapaba a la razón. Quizás algún día lo lograrías, tan solo quizás.

Petición de Verónica Mars: “de repente miras a un hombre y al minuto estás clavando un cuchillo en su ojo”.

“De repente miras a un hombre y al minuto estás clavando un cuchillo en su ojo” Eso solía decir mí tía Isabel cuando era pequeña, cuánta razón tenía. Todos los hombres son unos cerdos, no podía soportarlos, y a la vez, siempre acababa en la cama de alguno esperando que ese fuera diferente, que me hiciera feliz. Alguien con quien poder construir una familia pero todos ellos no eran más que una ilusión que se desvanecía a la mañana siguiente. Pero eso estaba  a punto de cambiar, dejaría de ser el objeto de ellos y empezaría a impartir ella misma las reglas.

Ningún hombre me podría hacer daño ya nunca más. Así que a partir de ahora sería yo misma quien utilizaría a los hombres,  y harían todo lo que yo quisiera. Pasaron los años pero nada cambió, seguía sin tener una familia y sin encontrar a la pareja ideal, seguía yendo a dormir acompañada y levantándome sola a la mañana siguiente.

Ahora que era vieja caía en la cuenta de que se había convertido en aquello que tanto odiaba, esa misma actitud que tenían ellos con ella. Ella misma la adoptó durante muchos años, sin darse cuenta se había convertido en todo aquello que tanto despreciaba, pero ahora ya era demasiado tarde…

 

Petición de Bearnat: “y fue entonces cuando más libre me sentí en toda mi vida. Sin embargo, el amargo frío metálico que noté en los tobillos me hizo caer en la cuenta que tendría una cadena atada para siempre en la eternidad”.

Todo empezó una preciosa mañana de verano, en mi barrio todo eran casas bonitas con jardines bien cuidados. Todo era ideal, todo menos una cosa, mi vida. Era un asco, no valía la pena vivirla, lo tenía todo y a la vez no tenía nada. Un buen trabajo, una buena familia y aún así me sentía vacío, nada tenía ya esa chispa que hacía latir mi corazón a ritmos desenfrenados.

Así que allí estaba yo de pie en la barandilla de un puente agarrando una piedra que tenía atado a mi pie. Estaba pensando, todo lo que dejaba atrás, cualquier otra persona en mí situación bajaría de allí e iría a casa a abrazarse con su mujer e hijos. Ellos me echarían de menos, estoy seguro de ello. Pero no me importaba, estaba vacío, no había nada en mi interior, ninguna emoción. Quizás con mi muerte pudiera sentir algo real. No lo se, todo parece tan insustancial, casi onírico. Como si nada de esto fuera real, como si esta no fuera mi vida y este no fuera mi cuerpo.

Observé el cielo azul y despejado, no había ninguna nube y los pájaros cantaban alegremente al despertar del sol que ascendía desde el horizonte, una brisa fresca acariciaba mi rostro. Todo aquello era precioso sin duda pero a mí no me parecía absolutamente nada. Estaba allí de pie en la barandilla del puente esperando a saltar al fondo río para ahogarme y así acabar con mi vida, llevaba ya un par de horas allí, no es que me diera miedo o que estuviera dudando, es que todo parecía tan irreal, nada tenía sentido. Nacer, vivir, amar, morir… ¿Para que? No tenía miedo de eso no había duda, tampoco tenía dudas porque estaba decidido pero allí estaba de pie esperando algún cambio. No porque lo deseara si no porque no me importaba esperar, nada importaba.

Sin pensármelo más salté al vacio, pero no sentí absolutamente nada, y fue entonces cuando más libre me sentí en toda mi vida. Sin embargo, el amargo frío metálico que noté en los tobillos me hizo caer en la cuenta que tendría una cadena atada para siempre en la eternidad.

 

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4 comentarios

  1. meian512 said,

    No sé si SPN tendrá algo que ver, pero el que más me ha gustado es el de mi frase :P

  2. mukik182 said,

    Me han gustado todos, pero especialmente las propuestas de mirmith y meian. Me parecen bastante buenos, en general.

  3. mirmith said,

    bufff….bufff….buffff…

    Yo quiero que me despierten asi!!!!!!!! XDDD

  4. mirmith said,

    pero que conste que los otros tb me han gustado!!!

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