Born in blood

22 noviembre, 2010 at 23:04 (Blog, Derein, Enlaces, Literatura, Relatos, Rol, Youtube)

Bueno bueno, hacía mucho que no posteaba así que posteo con el trasfondo de mi personaje más reciente para una partida de rol. No negaré que el personaje es una mezcla entre Dexter y Los Soprano. Al menos en el tipo de trasfondo.

Theme song

Lucia Di Martino

Fecha: 27 de Mayo del 2050, Viernes
Hora: 18:45
Lugar: Los Angeles, centro

Esperar, algo que la gente no soporta, sin embargo a mi no me importa, me gusta esperar me permite aclararme. Estoy sentado en una pequeña habitación al lado de la recepción, el sofá es cómodo, blanco aterciopelado, de calidad, se nota que aquí no reparan en gastos. A mi lado hay una pequeña mesilla con algunas revistas culturales y de ocio, me fijo en la portada de una de ellas sin duda una de esas editoriales amarillistas, el encabezado principal proclama “Nueva racha de asesinatos: ¿El gobierno se toma la justicia por su mano otra vez?”. Personalmente todas esas mierdas políticas sensacionalistas ni me van ni me vienen, si alguien es un cáncer para la sociedad lo matas. Así se ha hecho siempre, sin embargo nuestra propia vanidad nos ha hecho imponer esas estúpidas reglas morales.

Delante mío tengo a ese tío, no deja de mirarme. Seguro que es un puto pervertido que le gustan las jovencitas, es un hombre bajito, con gafas de pasta medio calvo y con un ligero sobrepeso, su mirada es viciosa y sonríe. Estúpido, si quisiera no me supondría mucho problema matarle ahora mismo, le haría un favor al mundo. Por supuesto, esas reglas morales me lo impiden, bueno no a mí, solo es mi instinto de autopreservación, a veces me pregunto si tengo alguna especie de limite moral, quien sabe. La habitación es bonita, todo hay que decirlo, esta completamente forrada con madera de nogal y hay varios cuadros colgados, imitaciones por supuesto, esta “El grito” de Edvard Munch, “Los girasoles” de Van Gogh, un par de Kandinsky y la “Golconda” o “Mona Lisa”, que típico.

La puerta de la consulta se abrió, de ella salió un hombre alto y delgado, apenas tenía pelo y el poco que tenía era gris y rizado, tenía la cara larga y con un aspecto bastante chupado, tenía barba por supuesto y llevaba unas gafas de pasta enormes, vestía elegante con un traje Armani, llevaba un anillo de oro, una alianza, no era de extrañar que un hombre como aquél estuviera casado. Tenía alrededor de 55 años, con un aire bastante burgués.

¿La señorita Di Martino? -Tenía la voz grave y profunda, no esperaba menos.- Por aq…

Me levante sin más y entré en la consulta dejando su frase a medio terminar. Antes he dicho que me gusta esperar, pero definitivamente no me gusta entretenerme en tonterías. La consulta es mucho más espaciosa que la sala de espera. Con unas ventanas con grandes vistas y las persianas a medio cerrar para dar un ambiente más íntimo y seguro. A un lado estaba el escritorio, impecable. Un par de fotos de él y su mujer con sus hijos, y la otra foto de un perro, tenía gracia, los perros me hacían gracia. Al otro lado un diván, como no, nadie puede resistirse a un cliché tan extendido. En el centro había una pequeña mesita de cristal con un paquete de pañuelos y a cada lado un sillón, así que me senté en uno de ellos. De piel, vaya ese hombre vivía a lo grande, al final había una pequeña estantería con libros y algunas botellas de alcohol, apuesto a que cada vaso de cada una de ellas valía mucho más de 100$. Se sentó delante mío, tenía una extensa carpeta llena de archivos, probablemente mi historial. Lo apoyó en su regazo y luego puso la mano de la alianza encima, se ajustó las gafas y se me quedó mirando, lo miré a los ojos. No abrió la boca, tampoco yo solo nos sentamos y nos miramos durante un par de minutos de spulcral silencio.

¿Sabe por que esta aquí? -dijo rompiendo el silencio, no aguantaba mucho.
Porque el estado me obliga. -dije con tono de indiferencia.- Eso y porque el último terminó abrasado en la cocina de su casa. Una tragédia.
Permítame decirle señorita Di Martino que he tenido toda clase de personas en esta consulta y sus juegos amenazadores no van a asustarme. -dijo. Intentaba ponerse en una situación de superioridad, quizás no estaba asustado, quizás.- Lo que le paso al señor Cooper fue una tragédia, usted fue derivada a mi consulta por su asistente social así que tenemos que hacer que esta relaciuón funcione.
¿Su nombre? -corté.- ¿Como?-dijo él.
No se ha presentado. -le aclaré.- Usted sabe mi nombre pero usted no se ha presentado, es obvio que se su nombre, lo pone en la entrada de su consulta pero no me lo ha dicho. -otra vez, me quedé mirándolo fijamente.
Perdone, Robert Van Pelt. -dijo, se aclaro la garganta y dejó unos segundos de silencio, esperaba una contestación.- He leído su archivo, muy interesante por cierto, al igual que extenso. No obstante me gusta empezar con mis pacientes desde cero si no le importa.
¿Tenemos tiempo para esto? -le dije, no me entusiasmaba la idea.- Bueno acabo de cancelar mi siguiente cita por lo que tenemos una hora extra para conocernos mejor. -contestó.- Dígame, ¿que recuerda de la noche que perdió a sus padres?
¿No pone eso en mi expediente? Mi padre era el jefe de la mafia en Nueva York, la familia Di Martino.-dije sin inmutarme, a la mayoría de la gente no le gustaría recordar este tipo de cosas, ¿a mi? A mí me da igual.- Yo tenía seis años recién cumplidos, era 2040, toda mi familia fue brutalmente asesinada delante de mí, había sangre por todos lados. Toda la familia fue eliminada, mis padres, tíos, abuelos junto con toda la mafia.Yo sobreviví. Nunca encontraron al asesino, no obstante todo el mundo sabe que fue una operación del gobierno o eso dicen… -me quedé absorta en mis pensamientos.- Después de aquello pasé a vivir en un orfanato, tuve algunos problemas allí y de ahí acabe en el sistema de las casas de acogida, cada dos o tres años tenía que mudarme por eso. Quizás fuera porque no me adaptaba bien, personalmente yo creo que todos tenían miedo de mí. -me humedecí los labios.- Así es como terminé aquí en Los Angeles hace diez meses.

Cuando terminé se hizo el silencio otra vez, ese silencio tan común en todas consultas. Podría estar en cualquier sitio ahora mismo, haciendo cualquier otra cosa pero en vez de eso estaba atrapada allí, haciendo lo mismo una y otra vez desde hacía diez años. Las consultas cambiaban, algunas eran más alegres, otras menos lujosas pero todas eran en esencia lo mismo y lo mismo ocurría con el psiquiatra, hombre, mujer, joven, mayor, pero todos iguales. Tampoco es que tenga nada mejor que hacer, no tengo ningún hobby y no necesito preocuparme por mis estudios, son demasiado fáciles.

Lo que siguió fue una interminable salva de preguntas acerca de mis sentimientos y mi vida. No había mucho que contar la verdad, almenos yo no había tenido nunca esa sensación, no me sentía deprimida, ni furiosa, tampoco tenía ninguna inquietud. Quizás era por eso que estaba allí, la gente dicer que este tipo de traumas te cambian, la verdad es que yo no recuerdo como era antes de la muerte de mis padres, conservo vagos recuerdos acerca de todo aquello, quizás si que me cambiara, quien sabe.

¿Como le va la vida aqui en Los Angeles? -preguntó.
Bien, supongo… -le contesté.
En el archivo que recibí desde la oficina de su antiguo psiquiatra, el señor Cooper, hay algunos apuntes interesantes. -dijo mientras habría la carpeta y miraba en su interior, se paró y levantó la vista hacia mi.- Al parecer estaba preocupado por su conducta y su falta de empatía. ¿Porque cree que escribió eso el señor Cooper?
No lo sé. -dije. Aunque podía imaginármelo, quizás fuera verdad lo que ponía pero lo que no estaba escrito ahí es que ese cabrón era un viejo verde, me alegro de que muriera.- Tengo problemas a la hora de exteriorizar mis sentimientos, quizás se refería a eso. No puedo creer que esté muerto. -dije con falsa consternación.
¿Como van las cosas en el instituto? -preguntó.
Bien, tengo facilidad por los estudios, en realidad no me suponen ningún problema. -contesté.
Entiendo. -se ajustó las gafas.- Yo me refería a la relación con los demás estudiantes y profesores, ¿va todo bien?
Bien, no es que me relacione demasiado la verdad. Pero no tengo ningún problema -dije.
¿No tiene ningún amigo? -preguntó, lo único que hacía era preguntar, era demasiado incluso para un psiquiatra, aquello parecía una puta entrevista de trabajo.
Bueno… hay un chico… -dije, pareció sorprendido de mi repsuesta. La verdad es que a mi tambien me sorprendía un poco, no porque no haya estado nunca con ningún chico sino porque por alguna razón que no lograba entender ese chico me hacía sentir diferente y no era capaz de entenderlo.- Lo conocí en una discoteca y bueno que puedo decir, de vez en cuando esta bien ser como una persona normal.
Ese chico… ¿Es mayor, crees que es bueno para ti? -dijo, no me gustó esa pregunta.
La verdad es que tiene un año menos que yo, tambien va al instituto aunque no me había percatado nunca de él. -dije.- No sé si es bueno o no, pero es interesante almenos. Creo que… -el pitido del reloj sonó marcando el final de la visita, por fin.
Vaya, se nos acabó el tiempo. -dijo, yo ya me estaba dirigiendo a la puerta.- Lucia, antes de que te vayas. Voy a recomendar a tus padres de acogida que te envíen este verano a un campamento, te ayudara a relacionarte con la gente. Adiós.

No dije nada, simplemente salí de allí. Campamento de verano, vaya una tontería, tendría que pasar unos meses con unos mocosos cantando cancioncillas alrededor de una hoguera y haciendo excursiones al campo. Relacionarme con otras personas no me preocupaba, se me da bien camuflarme entre la gente, pretender ser una chica normal y corriente, pero no lo soy, porque estoy rota, o eso dicen. Lo que me molestaba era tener que estar las veinticuatro horas del día durante un par de meses o el tiempo que durara esa tontería con la guardia alta, no podía mostrar mi verdadero yo, siempre asusta a la gente. Aún me acuerdo de aquella vez en el orfanato, debería de tener ocho años, en aquél entonces tenía dos consultas semanales con el psiquiatra del orfanato en New Jersey. El orfanato era un lugar precioso, o eso diría una persona normal, la verdad es que se trataba de una gran mansión con una extensión inmensa de terreno. No me relacionaba con nadie, no hablaba nunca con los demás niños y ellos no hablaban conmigo, una vez un niño intentó convencerme de que jugara con él, lo siguiente que recuerdo es que el niño estaba llorando en el suelo con la cara llena de sangre, tenía un corte en la oreja, que puedo decir tenía los dientes muy afilados en aquél entonces y no negaré que era un poco agresiva. De todas maneras, era verano, y todos estábamos fuera en el jardín, a lo lejos vi a un grupo de tres niños juntarse, uno empezó a llorar. La cuidadora no estaba por allí cerca, me acerqué, no recuerdo muy bien porque, la questión es que fuí allí y ví a ese malherido, tenía una pata completamente destrozada y estaba practicamente muerto ya. Los perros me hacen gracia, no se porque, la questión es que sentí compasión por el pobre animal y le saqué de su miseria. Le aplasté el cráneo con una piedra repetidas veces, apenas se enteró que ya estaba muerto. Ahí es cuando empecé con el programa de casas de acogida. Yo tenía un perro, cuando vivía con mi familia, un pastor alemán, se llamaba Ares. El nombre tenía su historia, así como el apellido d emi familia, Di Martino que deriva del dios Marte que era el nombre romano para el dios griego Ares, dios de la guerra. Guerra, tiene su gracia.

Cuando era pequeña, recuerdo que en mi casa nuestras raíces italianas eran muy importantes, cosas de la mafia supongo. Aunque las raíces son importantes dado a mi situación nunca he podido tenerlas demasiado en cuenta, de vez en cuando busco información y otras cosas relacionadas con mi familia, no se, hay quien dice que presenciar el asesinato de mis padres me hizo así pero quizás ya era así, e simportante conocerse a uno mismo. Planta baja, las puertas ascensor se abrieron, dejé de divagar y me dirigí hacía la salida del edificio, había bastante gente por allí, todo estaba lleno de hombres y mujeres con traje, apresurados o hablando por teléfono o haciendo las dos cosas a la vez. Salí a la calle. ¿Quien soy?

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4 comentarios

  1. ikuda said,

    ¿Y la historia del PJ de vampiro para cuando?

    • derein said,

      para cuando no me de palo volver a empezar de nuevo. Encima que actualizo que me rayaste el otro día con que lo hiciera… Siempre tienes que quejarte ¿no?

      • ikuda said,

        Claro, yo siempre me quejo ^^

      • ikuda said,

        ¿Para qué partida es?

        PD: Oye, ¿lo de la partida de Silent Hill pa cuando?

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